lunes, 6 de julio de 2020

Mantras by Laputavieja



Mantras by Laputavieja

Estamos viviendo unos meses raros para todos. Es una época donde todo es diferente, raro, cuestionable, intrigante y en ocasiones y para muchos, es una época de miedo  e incertidumbre. Incertidumbre, esa es la palabra que la gran mayoría barajamos en nuestro vocabulario. Nos sentimos en una cuerda floja que puede permitirnos estar sobre ella durante más tiempo o puede empujarnos hacia un estado desconocido y podemos caer hacia el lado de la colchoneta donde nos recuperaremos a trompicones de mejor o peor manera y volveremos a trepar a esa cuerda floja de la vida o bien, nos enviará al lado sin red del cual seguramente no nos recuperaremos nunca.

Y en esta fase de incertidumbre, el ser humano necesita eslóganes, himnos, mensajes que nos permita mirar el problema desde un peldaño mas alto y así no mirarlo a la cara en todo momento. En este momento, en esta crisis que estamos sufriendo, he rescatado tres que se repiten constantemente como un mantra y a los que la mayoría de la gente se agarra con uñas y dientes.


“Volveremos a la normalidad”. Es una frase mil veces repetida, saldremos de este trance y volveremos a la normalidad. Pero yo me pregunto, ¿realmente es buena la idea de volver a la “normalidad”? Pero ¿de qué normalidad, hablamos? Es tan relativo lo de la normalidad. Aquellos que explotan a los de abajo, igual sí están deseando volver a la normalidad por ellos creada y por los demás asumida. Y además estarán deseando aprovecharse de la expansión del miedo y del término crisis para sacar mayor rédito sin vergüenza alguna a costa del de abajo.

Sin embargo, si le preguntamos a quien estaba sufriendo esa explotación, igual no desea volver a esa “normalidad” , mas bien estará deseando evolucionar, cambiar esa situación de ayer y mirar hacia mañana con un escenario diferente, menos dañino para su persona y quienes les rodean. Quizá ellos deseen que este periodo de incertidumbre equilibre la balanza y no se incline como siempre contra ellos y ahora con mayor grado de inclinación.
No sé yo si es bueno eso de “volver a la normalidad” pero lo que sí se es que la balanza se inclinará como siempre contra el desfavorecido.

“Esto que nos ha ocurrido, ha sacado lo bueno de las personas” Creo que no es cierto o al menos me temo que es una concepción relativamente cierta. Esta situación como todas aquellas situaciones donde se pone a prueba al ser humano, saca lo bueno y también lo malo de cada uno. Vivir una situación de caos, de desorden de la rutina, es algo que todos hemos vivido en una o en más ocasiones a lo largo de nuestras vidas. Y en esas situaciones todos hemos sacado lo mejor y lo peor de nosotros. Sí, por que el que es una buena persona a lo largo de su vida, lo será en momentos de presión, en momentos de incertidumbre pero el que es un grandísimo hijo de su madre, lo será en momentos de paz y en momentos de rebelión.



Sin embargo, en estos meses todo se ha magnificado, lo bueno y lo malo y hemos sacado a la luz a santos y demonios que en su día a día ya lo han demostrado mil y una vez. Nadie que sea un cabrón/a, se convierte de la noche a la mañana en una buena persona por el mero hecho de ver a alguien a su lado sufrir. El egoísta, el capullo, lo fue ayer, lo es hoy y lo será mañana y pisará a quien haga falta sin mirar si hay pandemia, hambre, miedo, caos o no.

Por su parte, quien ha sacado las manos de sus bolsillos para tenderla a otro, lo ha hecho siempre, en todos sus escenarios diarios pero nunca nadie lo ha sacado a la luz porque tan solo ha hecho lo que consideraba oportuno y necesario para convivir con quienes le rodéan, sin publicidad, sin “buenismo público” Y es que el que es solidario, el que se preocupa por quienes le rodean , no busca publicidad. Me parece tan falso como despreciable, aquellos que sacan a la luz sus actos “heroicos” aquellos que promocionan sus buenas acciones con el único fin de calmar su propio egoísmo y recibir la aprobación de sus iguales.




“Esto lo superamos entre todos” ¿Qué todos? Porque la verdad yo sigo viendo el mismo egoísmo, la misma falta de educación y respeto entre la gente que camina por la calle, que se cruza en tu día a día en el transporte público, en el supermercado o en las carreteras. Hemos vuelto a llenar todo de caos sin respeto alguno por el que comparte nuestro espacio cada día, hemos vuelto a ser irrespetuosos con el medio ambiente, con el derecho al descanso de los demás, con el respeto a los mayores. Entre todos hoy por hoy vuelve a significar lo mismo, esto lo superarás tu solito, poniéndote tiritas en tus heridas, apretando un poco más tu cinturón o llorando en silencio tus penas y sólo podrás contar con los que siempre estaban a tu lado y que,, si no han sucumbido a la pandemia, y si son realmente lo que siempre han sido en los buenos y malos tiempos, seguirán ahí pero no como una totalidad si no como lo que hemos creado una sociedad individualista que pisará al de al lado en el primer momento que se precise.

Dejémonos de mantras, de frases hechas que lo único que hacen es poner salsa a una carne que comienza a oler. Seamos realistas, no vamos a pasar a un momento de mayor esplendor, de mayor felicidad ni de explosiones de buenismos. Todo eso son fachadas, manos de pintura para cubrir los desconchones, las humedades y las malas construcciones, son sólo caretas. Y las caretas siguen puestas pero pronto caerán y veremos que los cuentos de hadas y duendes, los futuros radiantes, florecientes y esplendorosos son sólo eso, mentiras ocultas en algodones, cuentos de niños.

lunes, 27 de abril de 2020

El banco no es tu amigo, by LaPutaVieja



El banco no es tu amigo



Me he dado cuenta en en estos días de encierro que entiendo cada vez mucho más el poco cariño que le tengo a la televisión. Si antes ya veía poco la tele, ahora con esta situación, aunque parece que invite a consumir mas producto televisivo, ejerce el efecto contrario. Y es que si paseas por los mil canales que se cuela en nuestras pantallas, todo es puro producto enlatado y repetido por enésima vez en cada cadena, pero no que se haya repetido el año pasado, el mes pasado, es producto que se repite incluso en la misma semana.



Pero no, hoy no hablaré de la programación televisiva que a fin de cuentas poco me interesa. Hoy me voy a detener en la publicidad. Creo que ha bajado, o como las series, se repite y se repite con los mismos anunciantes. Y los mas prolijos en la pequeña pantalla son las entidades bancarias, sí los dichosos buitres bancarios.

Dice el refrán que a río revuelto ganancia de pescadores, yo lo actualizaría y diría que ganancia de los bancos, ganancia de los banqueros mejor dicho.
Si dedicas un ratito, ya que ahora nos sobran unos cuantos, a ver esos anuncios de entidades bancarias ves como venden su imagen, su negocio, con la mejor de sus caras con una imagen más exagerada que la de siempre, están maquillando su imagen de buenismo, están aumentando con creces esa falsa e hipócrita humanidad que insistentemente, dicen que corre por sus venas. Dudo que tengan corazón para bombear algún tipo de sangre.



Nos vocean con dulces palabras, con inocentes verbos, con música embriagadora, que ahora están ahí, para ser nuestros amigos, nuestros aliados, nuestros salvadores, el airbag de la catástrofe que se nos avecina. Van a ser los héroes de grandes empresarios, de autónomos y de los curritos apaleados por las empresas y que les cuesta llegar a fin de mes. Héroes de los que perdieron o perderán su puesto de trabajo cuando esta situación no vuelva a la normalidad, si no que cambie y se reinterprete arrasando a muchos y muchas por el camino.

La situación es complicada y se complicará muchísimo más y como siempre, saldrán beneficiados los que mueven los hilos de la economía, los bancos y sus banqueros, las grandes fortunas que llorarán por su sistema financiero mal gestionado y que se verá apuntalado por las ayudas públicas. Porque esas ayudas caerán en manos de grandes y pequeños negocios, y los que acabarán llenando sus bolsillos serán las entidades bancarias que cargarán grandes gastos y comisiones por gestionar nada, que exigirán contratar seguros para alcanzar las ayudas públicas, que esclavizarán a sus clientes de mil formas para incrementar su beneficio cuando más hundido está su siervo necesitado.

Seguirán publicitando sus mensajes de amor, de bellos lazos y de apoyo, de soporte y calma, de amigos y aliados pero siempre esconden algo en su conocida letra pequeña, siempre tienen el puñal bajo la manga y cuando menos nos lo esperemos nos darán esa puñalada que me temo no es tan inesperada.


lunes, 20 de abril de 2020

Arte en los balcones by LaPutaVieja


Arte en los balcones.



Sí, sí, vuelvo a la carga y soy monotemática pero ¿acaso tenemos algo más de lo que hablar en estos días?
Qué demonios nos pasa por la cabeza en estos shows de balcón. De acuerdo, lo que hacen los británicos en Magaluf no es lo más sensato, el balconing no nos lleva a nada bueno pero es que estos días, se ven y se escuchan tantas cosas que igual llevan a más de uno a ejercer ese acto de locura que patentan los británicos borrachos en sus vacaciones en nuestras tierras.



Que nos está pasando,¿que necesidad tenemos de compartir nuestros gustos musicales con el resto del vecindario? ¿Qué necesidad tenemos de subir el volumen de nuestros aparatos musicales para compartir nuestra música con los demás? Ya sufrimos el confinamiento, ya sufrimos la falta de escapadas, salidas con amigos y familiares, libertad de movimiento como para hacer sufrir también a nuestros oídos.
Reconozco que mis gustos musicales pueden ser muy especiales, o tal vez no tanto pero no creo que nadie tenga que sufrir mis gustos como yo tampoco quiero sufrir los de los demás.

Y para más desgracia, nos estamos volviendo casposos, estamos siendo carne de verbena de pueblo. Estamos necesitados de música que hasta en las verbenas más miserables, nos resultaría poco agradable. Estamos recuperando música de los 40 de los 80, estamos recuperando a los Hombres G o a King Africa con la pachanga de Bomba. Estamos recuperando los arranques de Julio Iglesias o Manolo Escobar. Y todo a través de un aparato de música que saca al balcón el “entendido en música” del barrio para disfrute del vecindario. Y lo triste es que aplauden! Sí, como un héroe del entretenimiento, cuando lo único que ha hecho es apretar el botón del reproductor y subir el volumen a niveles insospechados (pobres de aquellos vecinos más cercanos que comparten muro divisorio).



O aquellos que a voz en grito dejan que sus artes de canto inunden las calles del barrio y si al menos lo hicieran bien y durara poco tiempo, al menos sería un esfuerzo que, te guste o no el estilo elegido, es un esfuerzo, es un acto personal. O aquellos que nos “delitan” con sus obras musicales a través de un instrumento musical. Si al menos lo hicieran con un mínimo de nivel, de acuerdo, les daríamos un pase pero aquellos que seguramente no llevan ni un año de clases, deberían esperar un poco para compartir con todos sus artes. O el corneta que la verdad, no sé si es miembro de la cofradía del santo cristo del crisantemo o miembro de la banda municipal pero que igual la canción del paso de procesión o el paso doble cañí, lo borda pero atreverse desde el primer día con el Resistiré, ha provocado lágrimas de horror  a más de un vecino.



lunes, 13 de abril de 2020

La pandemía de la muerte y la hipocresía by LaPutaVieja







La pandemía de la muerte y la hipocresía.



No, no me ha llevado por delante ni la vida ni el virus, bueno, al menos por el momento.
Llevo tiempo en silencio pero no por razones de salud ni por razones que deba ocultar. Sólo por una razón no he aparecido en tanto tiempo por aquí: no me apetecía. De cualquier forma tampoco creo que se me haya echado mucho en falta.

Cuando una ya es vieja, hace lo que le da la gana, no se ata a obligaciones y por supuesto, se cabrea con más facilidad con la hipocresía.

Con este arranque os podéis imaginar que sí, estoy cabreada y mucho. Estoy cabreada por esa hipocresía que nos envuelve estos días. Parece que necesitamos al salir al balcón cada tarde con la escusa de honrar a los que hoy trabajan para salvar nuestras vidas, para aplaudir a los sanitarios y personal de servicios esenciales que evitan que muramos como moscas o que no tengamos cubiertas nuestras necesidades básicas. Pero esa necesidad de salir al balcón es en una gran mayoría,  pura hipocresía o como dicen hoy en día los jóvenes, puro posturéo. Muchos de ellos salen a sus ventanas y balcones para lucirse, para aplaudir con más fuerza que sus vecinos y gritar más fuerte viva España y demostrar que son más patriotas y más españoles que todos los demás juntos. Y de paso, aprovechar para dar un repaso por los balcones y señalar a aquellos que no se asoman nunca o casi nunca. 



Pero muchos de ellos, de esos que se destrozan las manos aplaudiendo y dejan afónicas sus voces gritando consignas patróticas, son aquellos que hace un puñado de años, lanzaban pestes contra las mareas blancas. Son aquellos que cuando salían a las calles, cuando se ponían en huelga, cuando protestaban esos profesionales a los que hoy catalogamos de héroes, gritaban con igual potencia lo insensatos que eran, lo irresponsable de sus actos al dejar sus puestos de trabajo por un puñado de euros. Pero no, no lo hacían sólo por un salario justo, acorde con su esfuerzo laboral, lo hacían para poder evitar esos recortes sanitarios que hoy han sido unos de los causantes de este caos sanitario, de este colapso de nuestra sanidad pública. Hoy catalogamos de héroes a quienes trabajan por nuestra salud cada día del año, con virus o sin él, con pandemia o con gripes, en festivos, en vacaciones o en domingos. Son trabajadores sanitarios, son obreros que salvan nuestras vidas los 365 días del año y que esperan de nosotros, algo más que un aplauso de diez minutos cada tarde. Son obreros que quieren que apoyemos sus peticiones, que les hagamos caso cuando nos aconsejan, que no abusemos de esa sanidad que todos queremos universal y gratuita, que votemos a quienes defienden la sanidad pública y para todos porque como ha quedado demostrado, es la que nos puede salvar a la hora de la verdad.


Sí, los recortes en la sanidad pública contra la que protestaban en esas manifestaciones, la reducción de la inversión de materiales,  de personal, de instalaciones son los que han provocado la muerte de más personas de las que deberían haber fallecido. Y lo triste es que esto volverá a ocurrir y no se llamará coronavirus, recibirá otro nombre pero volveremos a sufrir una pandemia similar y nuevamente, moriremos sin control porque la inversión en sanidad pública nunca llegará. Porque para que se produzca ese cambio, necesitaremos un cambio radical del sistema económico financiero que mueve los hilos de este mundo y existen tantísimos intereses creado que no permitirán quitarle la máscara al capitalismo descubriendo tras de ella la mayor de las podredumbres del sistema mundial.

Y hoy apoyaremos a los sanitarios, a los servicios de limpieza, a los servicios de orden público, a los empleados de supermercados y tiendas de alimentación. Y los honraremos y adoraremos como a dioses pero ¿cuánto durará esto? Seguro que cuando levantemos la barrera del confinamiento, cuando pasen unos meses, cuando el miedo se haya difuminado, volveremos a olvidar que tras la bata del medico, tras la fregona o tras la caja registradora, hay una persona que requiere, que reclama, que exige sus derechos y que sin ellos nuestras vidas se pueden paralizar. Pero no permitamos que este olvido nuestro, haga más fuertes a los empresarios y sigan aprovechándose de los obreros, de todos nosotros, inclusive de los que ya no trabajamos. No permitamos que todo esto se nos olvide,

 Y es que es triste decirlo pero pesa más el poder económico que la salud. Pesa más el poder del euro que los latidos porque es fácil sustituir al obrero muerto por otro obrero y además, para el bolsillo del empresario es menos costoso. 


lunes, 29 de mayo de 2017

¡El informático raso!







¡El informático raso!

Feliz año 2017 desde el zulito! Ahora mismo 2:08 de la madrugada del día 01/01/2017.

Esta es la forma en la que llamamos cariñosamente a nuestra oficina incrustada en el sótano de las consultas externas de un hospital, cerca de mucho ruido, si mucho ruido, es lo que tiene trabajar de informático, siempre acabas rodeado de energía eléctrica y tu vida se convierte en un procesamiento de datos constante.

Sí, escribo como si ya me conociera el mundo, cómo si esto ya lo hubiera hecho antes, pues bien me presento, informático, deportista, fotógrafo, amante de la naturaleza pero sobretodo persona.

¿Y porque el informático raso?

Porque fui una persona que hizo unos estudios medios de informática y pronto inicie mi carrera laboral, mi paso por diferentes empresas ha sido constante, un no parar, quizá tenga yo la culpa, pero siempre encontraba algo que me hacia cambiar, intentando siempre a mejor, me he dado cuenta que ya con una “crisi” que según dicen empieza a finalizar, las personas no contamos por nuestra gran labor sino para que otros ganen o ahorren más dinero para que puedan mantener sus lujos.

Después de una crítica al capitalismo más reaccionario…



A la pregunta… ¿has reiniciado el ordenador? La mayoría de vosotros ¿qué contestaríais?

En mi trabajo, siempre es un sí, pero la mayoría de veces es que no, ¿por qué? Somos informáticos y el botón de la pantalla no apaga el ordenador…

Después de varios años me doy cuenta que cada maestrillo con su librillo y tanto, pero… ¿tanto cuesta prestar atención?, y yo el primero… pero puedo decir que gracias a prestar atención siempre he conseguido solucionar mis problemas, siempre.

Tampoco vamos a ser malos, un médico o una enfermera ya con una carrera con una edad que acostumbrados a trabajar a mano, no haremos que sean un Bill Gates de la informática pero, a la pregunta ¿llevas un ordenador de alta gama, un Smartphone quita riñones y no prestas atención a tu herramienta de trabajo? Los informáticos siempre tenemos la culpa, a no perdona, el que te atiende no, sino los de encima…

Si soy un informático y siempre te ayudare, siempre estaré ahí, o, a caso cuando voy al médico ¿cuestiono lo que diga el médico? Pues no, me fio de ellos que para eso se dedican a ello.

Ya que las maquinas nos invaden, se supone que para bien, por favor hagan-nos caso y reinicien el ordenador cuando se lo diga el informático.



Saludos cibernéticos, feliz 11111100001, o lo mismo 2017


jueves, 18 de mayo de 2017

Probando, probando me se oye?? By Fonendo Escopeta


Probando, probando me se oye??

Probando, probando me se oye??
O mejor dicho, me se lee?? , porque con esto de las nuevas tecnologías es para flipar y en eso estoy ahora mismo... de paseo con mi "tiranosauperro", estoy hablando al móvil para que escriba por mí... esto es una pasada!! menuda maravilla!! .. El mejor regalo del bloguero vago. A falta de pulir un poco la entonación y los tiempos, creo que funcionare a tiempo parcial con esta app.

"Supercalifragilisticoespialidoso"
jooder si que me entiende sí, voy a cambiarlo por mi psicólogo a este paso jjj

Y diréis a qué viene esta tontería de las tecnologías y las aplicaciones, pues la verdad es que yo me estoy quedando flipado con todos los cacharros nuevos, no hay más que echar un vistazo en Internete y ver los inventos que se curra la peña y sino mirar el pajilleitorplus... juas, juas, juas
Es broma, es broma, lo decía más bien por un cacharrito que he visto que va a revolucionar el mercado musical con su innovación y su retrocompatibilidad.
Ahora estaréis pensando que de qué c*** estará hablando este gilipollas.... pues bien el invento: ¡¡ LEE CASSETTES !!


 

http://www.elbow.co.nf/

Sí señor la revolución de la tecnología está en volver a sacar esa caja del desván con todas esas cintas regrabadas y originales que comprabas en el mercadillo y que te escuchabas una y otra vez hasta la histeria, o esas que dejabas en el loro a piñón fijo para no pillar al locutor de turno meter el chascarrillo final justo cuando empieza la canción intentando conseguir la compilación perfecta.

A ver, sé que a las nuevas generaciones esto se la traerá floja seguramente, con 5 gigas de música en la nube y sus Spootrify en steaming y tol rollo, pero el impacto nostálgico, o guiño al pasado, llámalo como quieras, a varias generaciones 70,80,90s que fijo, tenéis como yo, una caja en vuestros armarios con un montón de viejas cassettes que nunca llegamos a tirar. Pensando igual "algún día igual las paso a digital", "seguramente un día las ponga para recordar el orden en que tenía las canciones".

Si este invento tira pa' lante, en mi tienda cuenta con una estantería.. Sí sí, ahí al lado de los vinilos.. ahora que lo pienso... Os imagináis un cacharro así para los vinilos jjjj

En cuanto cierre la tienda me voy a buscar mi viejo boli bic y me voy a rebobinar todas las de Slayer.
Enga, un placer!

martes, 29 de noviembre de 2016

Amputando nuestra lengua by La PutaVieja.


Amputando nuestra lengua

 


El inglés se ha convertido en la lengua líder de las comunicaciones y abanderada de la globalización que nos engulle hoy en día
Sin embargo, siempre nos quejamos de la necesidad imperiosa y casi vital de aprender idiomas y cada vez que se nos “exige” en mayor medida,  hablar y comprender en inglés. Pero no somos capaces ni tan siquiera de defender en nuestro día a día nuestro idioma así que poco podemos o debemos quejarnos

 


Hoy el uso de nuestra lengua se ve contaminada por el poder de los anglicismos y por nuestra vaguería y necedad. Igual es que como soy muy viejuna, mi lenguaje se ve algo caduco pero me alegro de ser capaz de mantener una conversación empleando palabras en español sin necesidad de contaminarla con sustitos en inglés. Ahora la gente no está a la moda sino que es Fashion; No vamos al gimnasio si no al Gym; No jugamos al baloncesto si no al basket; Cuando estás conectado a los múltiples canales virtuales desde nuestro ordenador o nuestro teléfono móvil, estamos online;  Y todo ello porque somos VIP y no  personas muy importantes y que no compramos algo de comida para llevar sino to take away…. Y seguro que hay cientos y miles de expresiones que ya se han adueñado de nuestro lenguaje, de nuestra lengua y que aunque tengan su palabra en español, nos resulta ya extraño no utilizar su versión inglesa.

 



Pero no necesitamos echar mano de los anglicismos cuando nosotros mismos, nos valemos y bastamos para destrozar nuestra lengua materna. Las muletillas son válidas siempre y cuando cumplan su utilidad como por ejemplo cuando intentamos mantener la atención del oyente o cambiar de tema sin perder el turno de palabra entre otras situaciones. Pero últimamente, son demasiadas las que se emplean aunque no tanto en su variedad como en el número de veces que se usa innecesariamente empobreciendo nuestras conversaciones. Ese ¿vale? o ese, ósea, o insistir en cada frase con un así que o un ¿me entiendes? Provoca que nuestro lenguaje se vea cada vez más limitado en expresiones y vocabulario. Se repiten hasta la saciedad y no siempre con una presencia necesaria.

 



Y quisiera llamar la atención sobre un error que cometemos últimamente con gran frecuencia y es el odio tan grande que hemos desarrollado por el diccionario o el diccionario de sinónimos y antónimos. La expresión que sigue a un calificativo y a la cual me refiero es por ejemplo, “ no es grande es lo siguiente” . oiga que para eso existe una gran variedad de versiones: “no es grande es grandísimo” o es enorme o incluso podríamos decir que es ¡espectacularmente enorme! Las cosas que “no son caras si no lo siguiente”, puede solucionarse con un carísimo. Es decir, que no hace falta alegar que tras una palabra hay otro nivel de ella sino que tras una palabra, hay otra palabra capaz de expresar ese nuevo calificativo.
Y tal y como vamos, nuestras nuevas generaciones, no sólo destrozan nuestro idioma con todo ello sino que además el recorte de palabras en textos escritos hace que las vocales y muchas de las consonantes se pierdan en mensajes, correos electrónicos y desgraciadamente, hasta en textos oficiales y/o exámenes, se ha aceptado por buena esa amputación de letras. No, por favor, ¡¡¡no destruyamos más nuestra materia prima!!!
Aprovechemos que tenemos un rico lenguaje y no destrozamos lo bueno y bonito de nuestra lengua. 



sábado, 5 de noviembre de 2016

De la cocina a las urnas by La PutaVieja.



De la cocina a las urnas.



Hace unos días un adolescente curioso, me preguntaba cuáles eran los ingredientes del bizcocho que cada vez que venía a mi casa, devoraba con gusto. Cuando le enumeré la lista de productos utilizados, me comentó que algunos de esos ingredientes por separado no eran realmente atractivos, pero una vez juntados, mezclados y horneados, otorgaban un abanico de placeres visuales, olfativos y de paladar realmente admirables.

Seguidamente me preguntó cuáles eran los ingredientes de la política. Tras un largo y arduo debate ante esta pregunta, concluimos él y yo que la política se asemeja a la elaboración de ese bizcocho, la política parece que nos ofrecía ese mismo mejunje y calores de la preparación del bizcocho
Todos desean un pedazo de ese pastel y muchos con más o menos ganas se meten de lleno en la masa y en el horno. A algunos les pillan con las manos en la masa y otros descubren más tarde o más temprano que no utilizan los mejores ingredientes e incluso algunos maquillan de tal forma los productos que cambian la receta original, destruyendo los principios básicos de la misma y por supuesto su resultado final, no siempre con efectos positivos. Con ese producto final artificial y artificioso, a muchos consiguen engañar pero a la larga, se les descubre el pastel.
 
Cada ingrediente de la política puede por sí solo resultar algo insípido, insulso e incluso desagradable (como ocurre con la harina, el aceite o la levadura del bizcocho) pero sin embargo, otros gozan de la dulzura y el placer por sí solos (así el azúcar, el chocolate o la vainilla). Pierden intimidad y parte de su vida privada, pierden horas de sueño, de ocio pero también en su “mezcladora” añaden esos placeres que la droga de la política otorga a sus líderes en mayor o menor medida. Un ascenso social y económico, un empuje al ego, mil puertas abiertas en tantas ocasiones y lugares, un acceso sencillo y rápido a mil situaciones y lugares intrincados, es la cobertura del pastel, el chocolate derretido por el que todos suspiran. 
Y una vez mezclado, en ocasiones toca limpiar lo manchado porque no se ha cuidado el detalle ni el orden , ni las buenas formas culinarias pero algunos dando la mayor fuerza a sus “lavavajillas” o encargando a otros el proceso de lavado, dejan sus manos y sus espacios limpios sin tener que tocar ni el agua.
Y el horno, el receptor de ese esfuerzo y el que nos dorará la recompensa, precisa de un atento análisis de tiempos, potencia y posición y junto con todos los ingredientes, el bizcocho toma cuerpo y lugar en nuestros platos al igual que el político toma asiento en su escaño. Ha pasado por la agotadora mezcla de ingredientes y manos de cocineros, ha sufrido los calores de la cocción y ahora, se deja reposar en su cómodo asiento para disfrutar del resultado.

El problema surge cuando vemos como el bizcocho no sale de su fuente, no cubre nuestras necesidades para las que surgió y encima, vemos como se endurece con el paso del tiempo sin ser capaz de cumplir su misión y comprobando que hemos perdido tanto tiempo como energía en él para luego no servir para nada. Solo nos resta echarle fuera y tirarle pero ya de nada nos servirá.
Las simbologías a veces son tan clarificadoras que ahora me pregunto si la solución no sería que todos nos alzáramos contra ese bizcocho antes de que se amuerme en su fuente mullidita y saquemos de él todo lo que nos prometió en su principio cuando aún no era más que una receta, un programa escrito entre nuestras manos.




domingo, 25 de septiembre de 2016

SOY UNA “MALA MUJER”




Soy una mala mujer…

Porque cuando llego se nota y cuando me voy se siente…

… Soy una mala mujer porque alzo la voz, porque soy independiente, porque no me molesta pagar la cuenta ni abrir mi propia puerta ni cargar mis propios condones, por ello soy una mala mujer, no se hacer un dobladillo, a veces no cocino o bien le pago a alguien que lo haga, porque salgo a trabajar, porque quiero seguir creciendo, porque aún no tengo hijos, porque aún no me he casado, por eso… Soy una mala mujer.

Porque no me doblego, porque no me quiebro, porque me sacudo las lágrimas me acomodo el escote y sigo para adelante, por eso soy una mala mujer, porque no nací sumisa, callada, quieta y frágil, sino soberbia, valiente y estridente, porque cuando llego se nota y cuando me voy se siente.
No estoy yo para ser ama de casa sino se me antoja, para ser esposa devota o madre abnegada, estoy para vivir, con quien me guste acompañar y sentirme acompañada.

Soy una mala mujer porque no me hago la idiota, porque no me dejo pisar por nadie, porque estoy soltera, pero no sola, porque viajo sola y sabrá Dios que andaré haciendo, porque admito que tengo sexo y no me cuelgo un manto virginal sobre el cabello en espera del príncipe que tome mi “virtud”.
Soy una mala mujer porque varios tequilas me hacen reír mientras otros ruedan por el suelo, porque tomo la iniciativa, porque a veces enciendo un cigarrillo.

 

Se es una mala mujer porque decides mandar al carajo al padre de tus hijos si las cosas no van bien, porque rehaces tu vida, porque no aguantas a nadie que te ponga una mano encima por eso, eres una mala mujer.

Se es una mala mujer según la otra, según la suegra, según la gente, según todos aquellos que llevan el guion de tu vida, se es una mala mujer porque te pones en primer lugar de tu lista, porque no eres hipócrita, porque eres distinta.

Eres una mala mujer porque no quieres usar tus nalgas para un ascenso, o no se las quieres dar al que las pide, porque no soportas tonterías de nadie, porque confrontas, enfrentas y afrontas.
Soy una mala mujer porque me soy fiel a mi primero, porque no nací mustia, porque no vivo de aplausos, ni compromisos.

Soy una mala mujer porque no me presto a interpretar papeles, porque me parto el lomo tanto o más que cualquier hombre, porque no aguanto huevones, porque no tolero injusticias, porque no me callo, por eso, brindo por las malas mujeres… Por que existan en este mundo muchas más.
¡Salud!


Escrito por: Malefica Capetillo Cabrera (El retorno de las diosas creciendo) https://www.facebook.com/s.stephany.cabrera
Y sí, yo también soy una mujer…

sábado, 3 de septiembre de 2016

Aprendices a turno completo by La PutaVieja


Aprendices a turno completo



Cada día vemos en los medios de comunicación, el incremento de desempleados que crece como la espuma. Y es que la destrucción de puestos de trabajo es cada vez más radical. La amortización de puestos, la sustitución de los mismos por tecnología, modernidad, maquinarias y por supuesto por la explotación de los que mantienen su puesto de trabajo normalmente en precario o con exceso de presiones.

Pero hay otra forma de ahorrar puestos de trabajo y es a costa del usuario. Cada vez es más normal (y mira que me jode que estos temas se estén convirtiendo en algo normal), que en las gasolineras no haya personal para llenar nuestros depósitos y en algunos casos ni tan siquiera hay quien nos cobre, lo hacemos nosotros mismos. 



Cada vez visitamos menos las entidades bancarias y no porque hayamos optado por guardar bajo el colchón nuestros ahorros por falta de confianza en los bancos y banqueros. Hoy las gestiones las realizamos a través de internet o directamente en los cajeros y es más, los mismos empleados (imagino que obligados por sus superiores) te animan a hacerlo así, en lugar de visitar la ventanilla como siempre se ha hecho.

Los servicios tecnicos de reparación de nuestras redes telefónicas, informáticas y similares, a través de una llamada de teléfono (que normalmente corre a nuestra costa), te obliga a mover cables, pulsar botones, buscar en tu Pc conexiones que a algunos (como es mi caso, anciana ignorante de las novedades informáticas) nos parecen imposibles y desesperantes.


Cuando necesitamos de la ayuda de servicios más tecnicos, como cuando se nos rompe la lavadora, las cañerías se obstruyen, o los cables o interruptores dejan de prestar su servicio y nos dejan en la más absoluta de las oscuridades, ya no aparece un técnico y un ayudante. Algo que normalmente hacían dos personas, ahora lo hace un único técnico pero eso si, acaba el usuario ayudando en lo que puede, primero por evitarle mil pasos que ralenticen su actividad o bien por sentirse tan reflejado en lo que hace él como uno mismo en su puesto de trabajo.

Incluso en la sanidad, en muchas ocasiones ya no hay que pasar por el mostrador de atención al usuario. Hoy nos derivan a las máquinas, a las llamdas telefónicas atendidas por incómodas maquinas carentes de sensibilidad y de oido o al dichoso internet.
Así, los usuarios desempeñamos funciones que en años anteriores, eran realizados por empleados, asalariados. Y todo ello por la amortización de puestos de trabajo conseguida por la indiscutible sobre explotación de los que afortunadamente tienen un trabajo quienes han de realizar doble trabajo, más inseguro y con horas extras no bonificadas ni reconocidas. Pero también los usuarios acabamos relaizando esas fucniones ante la ausencia de quienes nos lo deberían prestas y sin ver por ello reducido el precio del servio o cualquier otro beneficio por los servicios prestados.

¿Quién no se ha llenado el depósito corriendo algún que otro riesgo que como profanos en la materia desconocemos? ¿Quién no ha enloquecido en internet buscando dónde y cómo obtener una cita o bien ha terminado desesperado al realizar mil llamadas a un servicio atendido por una grabación? E incluso, ¿quién no ha colaborado como aprendiz para echar una mano al electricista, al fontanero o al tecnico del frigorifico averiado?



Así es, en las empresas se ahorran salarios a costa de los usuarios mientras siguen destruyendo empleos, explotando a sus asalariados y eso sí, obteniendo igual o mayores beneficios empresariales que normalmente acaban desembocando en sus bonus, en sus bolsillo y no en la mejora de la empresa.

Creo que esta sociedad no evoluciona más bien al contrario, retrocedemos a tiempos de servidumbre y esclavitud. !!!!Qué mundo!!!!

miércoles, 24 de agosto de 2016

Educacion canina o humana by la PutaVieja



Educacion canina o humana



Estos días han aparecido en diversos medios el descenso de las solicitudes de prestaciones por maternidad  en nuestro país.  Esta noticia se debe al importante descenso de la natalidad. Los niños no nacen y nos hacemos más viejos.  

Pero hoy no hablaré de este enorme problema que se nos presenta en nuestras sociedades avanzadas, creo que hace demasiado calor como para encender más mechas. Sin embargo, la falta de niños en los hogares y la necesidad de dar cariño o tal vez por una estúpida moda social pasajera, millones de hogares de este país se han llenado de mascotas. 


Y esto se está convirtiendo en algo tan preocupante como peligroso.  Somos una sociedad carente de educación y no somos capaces de responsabilizarnos de lo que tenemos entre manos. La humanización de perros y gatos que los dueños hacen, roza la necedad y la insensatez. Sus amos no sólo les visten como a payasos o les  alimentan con  productos artificiosos enlatados o con selectos productos gourmet del ámbito humano, si no que castran sus instintos animales y sus necesidades más básicas.
Hoy en día, no cuidan animales sino mascotas artificiales aunque sean de carne y hueso. Y esa falta de educación  de sus cuidadores, hacen que las calles estén llenas de suciedad, orines y defecaciones que dejan una horrible huella allá por donde pasan.




Ni respetan a aquellos que no les agrada la cercanía de un can a su lado y la estúpida frase de "tranquilo,  no hace nada" no exime de la necesidad del otro por estar alejado de su amigo de 4 patas. Recuerden que hay gente con miedo, asco e incluso alergia a los animales. Y aunque seguramente no harían daño a los dueños y a sus a sus mascotas, mejor es no ponerles a prueba.
Son muchas las discusiones entre dueños por la preminencia de sus animales y la falta de respeto hacia los demás. Muchos con la categoría de perros peligrosos (aunque igual son más peligrosos sus propietarios), son dejados libres en parques y calles. Y aunque todos deberían ir con correa, imagino que éstos con mayor razón y sin embargo, son los que con mayor libertad llevan. Y es que no somos una sociedad preparada para tener animales al igual que muchos no están preparados para tener hijos. Pero a fin de cuentas siempre es mucho más barato criar a un perro que a un niño. 


Todos aquellos que tengan mascota, deberán cuidarles, protegerles y educarles como animales que son, no como niños pero por favor,  no lo convirtamos en una moda pasajera que mañana llenará las calles y perreras de animales abandonados y por supuesto,  no olvidemos que son animales y que la racionalidad y la educación ha de ser la bandera del dueño. No perdamos la cabeza. ...si es que no lo hemos hecho ya.
Espero que en breve esas cifras de natalidad puedan crecer por el bien de la sociedad aunque si se les educa con el mismo nivel que el utilizado con los perros, ..... Jodídos vamos!