La puerta sin sol
Quién no ha visto la famosa Puerta del Sol en su
visita a Madrid. Por todos es de sobra conocido este punto geográfico tan
transitado de la capital. Esta plaza es conocida tanto por los madrileños como
por los visitantes de este país y también es símbolo a nivel internacional.
Cada 31 de diciembre, recoge a cientos de personas
que celebran el fin de año tomando las uvas acompañado de las doce campanadas
que emite el famoso Reloj de Gobernación del Casa de Correos, aunque todo el
mundo ya lo conoce exclusivamente, como el reloj de la Puerta del Sol.
Los visitantes de provincias limítrofes han
reconocido a Sol como punto no oficial de encuentro; es famosa la pastelería Me
nombre isleño, la conocida empresa de ordenadores frutales, el oso y el madroño
o la Mariblanca como punto de referencia de Sol. Es en esta plaza, donde el
archiconocido kilómetro 0 queda retratado en fotos, selfies o en títulos
filmográficos o literarios.
Es La Plaza de Sol donde el movimiento del 15M acampó
durante noches y días, donde se entonaron gritos de rabia, protesta, es el
punto donde mucha gente conoció el dolor y la ignorancia del mundo político sobre la sociedad, donde abrieron los ojos muchos
ciudadanos ante la realidad social y donde muchos políticos, se auparon para
beneficio de..... seguramente no de los que dieron la cara en esa famosa plaza.
En los planos, webs, folletos y libros de turismo, la
Puerta del Sol, es punto de referencia, visita obligada, símbolo de la ciudad.
Es espacio de constante aparición en canciones, novelas, poemas películas,
exposiciones, libros de historia, cuadros, fotos que han pasado por nuestras
manos o nuestra vista a lo largo de nuestras vidas.
Sin embargo y a pesar de todos estos elementos, el
poder del dinero ha borrado casi de un plumazo, la importancia de un nombre tan
sencillo como Sol. Hace ya varios años, una famosa compañía de telefonía,
inyectó una importante cantidad de dinero al transporte urbano de Madrid a
cambio de anclar su nombre comercial al del nombre de la estación de metro y de
cercanías de Renfe.
Cambiaron todo, planos, carteles, folletos e incluso
para poder localizar en la web la famosa estación, no debemos buscarla en la
“S”, como sería de esperar para cualquiera, sino al final del abecedario, en la
“V”
¿En qué cabeza cabe tan estúpida idea? ¿Qué bolsillos
se han llenado a costa de destrozar la facilidad de localización una plaza, de
un espacio que ha ocultado el Sol por una marca que sólo lo llena de palabras a
un alto precio?
Sólo reina hoy en este espacio, la confusión y la
negación de la realidad y es que esta plaza, se llama y se llamará Sol pero si
como tal la buscas en la web, si un turista quiere localizar esta parada de
transporte público, le resultará difícil e igual pensará que han volado esta
plaza, que la noche se ha hecho eterna sobre ella y que jamás volverá a salir
allí el Sol.
No se puede jugar sólo por el capricho del dinero,
del mercantilismo para destrozar la verdadera marca de una ciudad y de los
ciudadanos que la habitan, la disfrutan y la pasean. Creo que en este caso,
como en otros muchos, el fin no justifica los medios, sólo confunden y
despersonaliza un espacio, un símbolo, una historia.





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