Una joya de medio siglo en el trabajo
Hace poco hablé con una mujer nacida en un pequeño pueblo de Soria hace
50 años. Vino a Madrid para realizar sus estudios universitarios, se formó en
empresariales y finalmente, por esas cuestiones de la vida, subsistencia, acabó
desempeñando funciones de administrativo en Recursos Humanos. Durante sus casi
30 años en el mismo trabajo, se formó constantemente en diferentes áreas
relacionadas con su trabjao y su formación para reciclarse constatemente. Hizo
cursos, masters, de recursos humanos, ofimática, nuevas tecnologías, idiomas.
Realmente, es una verdadera joya laboral. Bien formada, al día de los cambios
laborales, con 2 idiomas perfectamente dominados..... lo dicho todo un tesoro.
Pero casi de la noche a la mañana, su empresa consideró oportuno prescindir
de sus funciones siendo sustituida por una persona más joven, menos preparada y
por supuesto por la mitad de su sueldo y con un contrato tan inestable como
indigno. Fue despedida e indemnizada pero con la actual esperanza de vida, sus
muchos años que a esta mujer le resta
por vivir, se transforma en una miseria vital.
Con esa situación, con ese pan para hoy y hambre para mañana, decidió
que su vida laboral no podía detenerse al menos, hasta alcanzar la edad de
jubilación y cobrar (ella duda que lo consiga tal y como está el panorama) su
merecida pensión de jubilación tras tantos años de cotización.
“Afortunada” como nunca, a los 6 meses de su despido, encontró un empleo
a través de un curso de formación que estaba realizando. A sus 50 años, fue
contratada como becaria. Sí, como becaria una trabajadora de medio siglo de
vida y casi 30 de experiencia laboral. Un contrato temporal de un año como
máximo y con un sueldo insignificante.
Qué lujo, qué chollo para su empresa. Tiene contratada por el sueldo indecoroso
de 400 euros a una empleada con un gran
bagaje laboral intachable y una formación digna de admiración.
Hoy, todo esto está viciando el mercado laboral y los empresarios se
frotan las manos al ver como su trabajo sale a flote de una forma excepcional
por un módico precio. Es triste tener que admitir que esta mujer como tantos y
tantos trabajadores de su generación que hoy poblan nuestras empresas, se ven
obligados a tragar para subsistir y no salir del mercado laboral.
En ocasiones, explica que es ella quien ha de explicar o solucionar
ciertos asuntos a sus compañeros e incluso a sus superiores. Ella en numerosas
ocasiones solventa escollos que sólo la experiencia profesional le ha
proporcionado y que ninguna carrera universitaria, master o curso puede
proporcionar. Que como dice el refrán “más sabe el diablo por diablo que por
sabio” Pero ella a fin de cuentas es sólo una becaria por lo que no le
reconocerán su mérito ni económicamente ni profesionalmente ya que en poco más”
de 4 meses pasará nuevamente a las lista del paro. Lo dicho toda una joya para
el trabajo, todo un “negocio” para el empresario.





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