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miércoles, 30 de marzo de 2016

HOY, EN PELIS DE MANTA Y ZAPATILLAS: Banksy Does New York (2014) by El lobrero.




HOY, EN PELIS DE MANTA Y ZAPATILLAS:

Banksy Does New York (2014)


Adoradas criaturas de la noche, bienvenidas todas una vez mas a esta su humilde mansión, la modesta morada de su más rendido servidor, El Lobrero.

Vaya por delante una confesión personal: no es precisamente el documental uno de mis 54 géneros cinematográficos favoritos, aunque reconozco que probablemente sea muchísimo mas meritorio que la mayoría de aquellos. La auto-impuesta limitación de depender de “lo que ocurre en esos momentos en los que la cámara está encendida” siempre me ha parecido que puede restringir bastante el alcance de lo que el cineasta quiere contar, y que cualquier “manipulación” tratando de encaminar la película hacia el mensaje buscado (no sean ingenuos, siempre hay uno…), ya sea mediante el recurso del montaje, la música, etc., es mucho mas visible y acusado que con el uso de la ficción. Precisamente, por el realismo que desprende este formato.

Pues bien, con ese posicionamiento particular me doy de bruces con un documental de la HBO, estrenado el 17 de Noviembre de 2014 en USA, y dirigido por un tal Chris Moukarbel, cineasta del que sólo encuentro un referente anterior (“Me@The Zoo”, codirigido en 2012, con el tema de la viralidad de Internet como fondo), y del que tampoco tenía conocimiento ninguno hasta ese momento.





¿Que qué fue lo que atrajo mi atención sobre este documental en concreto? Sin duda, su título, simple, conciso y sin ambages: “Banksy Does New York”.

Probablemente no voy a descubrirles ahora la figura de Banksy, pero si hay algún despistado ermitaño que ha estado viviendo en una cueva los últimos 30 años podríamos contarle que es el seudónimo de un prolífico artista grafitero satírico británico, que se presume que nació en Bristol y que podría rondar los 40 años en la actualidad, aunque en realidad los datos sobre su persona son inciertos y se desconocen detalles concretos de su biografía. Desde la impunidad que le otorga su identidad oculta, es principalmente conocido por plasmar en lugares estratégicos y con cierto trasfondo obras cargadas de crítica social y política, irónicas e impactantes, aunque entre sus actuaciones ha llegado a colgar clandestinamente y disfrazado obras suyas en museos como el MOMA o el TATE Modern de Londres, construir un parque de atracciones temporal bautizado como Dismaland, o incluso crear su propio documental nominado al Oscar "Exit Through the Gift Shop" el cual, por cierto, aun tengo pendiente. Pero vamos a lo que vamos.



En Octubre de 2013, el artista publicitó en su página web que a lo largo de todo el mes, y aprovechando su estancia en New York, regalaría cada día a la ciudad una obra de arte en un lugar diferente. “31 obras de arte en 31 días”. Y el documental recoge la aparición de esas obras de manera casi cronológica. Pero también recoge mucho más.

Porque Banksy generó con este proyecto (quizás de manera consciente) un montón de reacciones paralelas: la aparición diaria de las obras desencadenó una especie de “búsqueda del tesoro” en la Gran Manzana para localizar y ver en persona cada una de las obras, pero también para fotografiarlas, realizar grafitis sobre ellas, atacarlas, destrozarlas, robarlas, cobrar por verlas, twitearlas, adquirirlas para venderlas en galerías, etc. Y ese “espectáculo” de reacciones humanas complementa, y por momentos supera, las ingeniosas obras del artista. Esto es exactamente lo que muestra la película. Y es algo totalmente alucinante.




Probablemente el ritmo ágil y dinámico de la película se vea favorecido por la gran cantidad de ideas que llegan a nosotros en sus escasos 80 minutos. Ideas diversas, opuestas, contradictorias en ocasiones. Ideas sobre el arte, la vida, la sociedad…Y además las muestra de manera tan cercana a la objetividad (muy cercana, pero recuerden, siempre hay mensaje oculto…), que la sensación al terminar la película es de perplejidad, de estupefacción ante lo sorprendente de la naturaleza humana, de asombro ante la inmensa variedad de nuestra especie. Y esta sensación es tan profunda que en los días sucesivos continúas dando vueltas a lo que has visto.

Así que no lo duden, háganme caso, y denle una oportunidad a esta película, aunque los únicos documentales que conozcan sean los de animalicos de la 2, que tanto ayudan a la siesta. Y recuerden que, tanto si les gusta como si no, siempre estará encantado de comentarla con ustedes su admirador, amigo, esclavo y siervo,







miércoles, 23 de marzo de 2016

HOY, EN ESTRENAZOS QUE LO FLIPAS: El Regalo (2015) By El Lobrero.



HOY, EN ESTRENAZOS QUE LO FLIPAS: El Regalo (2015)


 
 
 

 

Adoradas criaturas de la noche, bienvenidas todas a esta su humilde mansión, la modesta morada de su más rendido servidor, El Lobrero.
Y en verdad, a pesar de lo intempestivo de la hora en la que nos encontramos, cuando el alba está amenazando ya con comenzar a desplegar sus primeros rayos, apenas acabo de girar la llave de la puerta de vuelta de uno de los estrenos de esta semana que acaban de llegar a nuestras carteleras. Sentís curiosidad, ¿eh, bestias pardas?...pues se trata de “El Regalo” (“The Gift”, estrenada en USA el 7 de Agosto de 2015), película escrita, coproducida y dirigida por Joel Edgerton quien, por si fuera poco, se reserva el papel mas agradecido de la terna protagonista y además guarda en el reparto otro papelito para su hermano Nash Edgerton, que también le ayuda como coordinador de acrobacias y en tareas de dirección para las escenas que Joel aparece actuando. Vamos, un “yo me lo guiso y yo me lo como” en toda regla para su debut como director de largometrajes (no como guionista, dado que sí tiene producidas un par de películas escritas por él), de alguien del que no me avergüenza reconocer que no he seguido demasiado hasta ahora. Lo que sí he podido averiguar es que, a pesar de ser bastante famosete en el mundillo de las series de TV, también puede resultarnos familiar por haber aparecido en varias películas de Star Wars (episodios II y III), en “El Gran Gatsby”, y recientemente en “Exodus: Dioses y Reyes” haciendo de Ramsés II. Sinceramente, quitando este ultimo trabajo, no me sonaba de nada. No sé si por culpa suya o mía.




En cuanto a la película que nos ocupa, lo primero que tenemos que dejar claro es lo siguiente: se está publicitando como un film de suspense psicológico, comparándola con títulos como “Atracción fatal”, “Mujer blanca soltera busca”, “La mano que mece la cuna”, etc. Incluso he llegado a oír el nombre de Alfred Hitchcok entre sus referentes (malditos sean por ello y sean castigados con jabón Lagarto en sus indignas bocas sólo por mentarlo). Parte de culpa de esta curiosa interpretación puede tener el que fuera presentada en festivales como el de Sitges (en el que el bueno de Joel se llevó el premio al mejor actor), o en el Fangoria Chainsaw Awards, premios con nombre molón donde los haya. Aunque algo de esto hay, y por momentos parece que por ahí van los tiros, esta película no es eso. Para nada.



Sin contar demasiado para no destripar, la historia se inicia con el traslado de un matrimonio de Chicago a una zona pudiente de Los Ángeles, después de que él haya conseguido un nuevo trabajo con muchas posibilidades. Allí, casualmente, se encuentran con un antiguo compañero del instituto del marido, que comienza a obsequiarlos con diversos regalos, interfiriendo cada vez más en su vida diaria, de una manera que empieza a resultar incomoda para ellos. Paulatinamente, iremos descubriendo que los tres personajes esconden muchas mas zonas sombrías de lo que aparentan.

Aunque el planteamiento inicial es de película de Antena 3, la realidad es que tanto el ritmo, el tono oscuro, la puesta en escena y, sobre todo, el no brillante aunque sí correcto trabajo de los actores (además de Edgerton en el papel del “regalador”, un recuperado para la causa Jason Bateman como el ambicioso marido y una siempre cumplidora aunque todavía nunca deslumbrante Rebeca Hall como la sufrida esposa completan el trío protagonista), elevan el nivel de la producción, que coquetea durante gran parte del metraje inicial con la idea del suspense, el susto y la amenaza de nuestra intimidad por gente extraña y ajena. Pero hay algo raro en su desarrollo. Y, de repente, te descubres empatizando más con el supuesto acosador que con la mayoría del resto de personajes. Y entiendes que la peli no va de eso, y que te han vendido una olla a presión en el Teletienda cuando pensabas que comprabas una Termomix barata. Y las dos funcionan para cocinar, pero no es lo mismo.

Porque, agarraos, esta película trata en realidad sobre las relaciones humanas, sobre como nos comportamos con las personas que tenemos alrededor (de las mas cercanas a las que, aparentemente, están mas lejanas), y sobre todo, nos habla sobre hasta que punto influyen nuestras actuaciones sobre la vida de los demás, de formas que no somos capaces siquiera de sospechar. Habla de la oscuridad que todos tratamos de ocultar y de cómo el pasado se cura con el tiempo (esta idea se subraya con rotulador gordo en varias fases de la película), pero en realidad nunca se cierra del todo. Y te puede volver a saltar a la cara en cualquier momento.

También es cierto que nunca llega hasta las últimas consecuencias con estas ideas, y que se echa de menos un poco mas de valentía en los actos que sugiere y que inmediatamente suaviza, como si tuviera miedo de desagradar a la audiencia. Especialmente en ese desenlace, claramente inspirado en la “Trilogía de la Venganza” de Chan-Wook Park. Pero donde el coreano no duda en provocar intencionadamente una reacción visceral y lanzar un puñetazo en la boca del estomago del espectador sin miramientos, Edgerton nos deja con un sensación de: “Ptss.., bueno, vale…, pero…”

Me encantaría continuar charlando aun más tiempo con vosotros pero, lamentablemente, ya están apareciendo las primeras luces de la mañana…Así que se despide hasta la semana que viene vuestro admirador, amigo, esclavo y siervo