HOY, EN ESTRENAZOS QUE LO FLIPAS: El Regalo (2015)
Adoradas criaturas de la noche, bienvenidas
todas a esta su humilde mansión, la modesta morada de su más rendido servidor, El
Lobrero.
Y en verdad, a pesar de lo intempestivo de la
hora en la que nos encontramos, cuando el alba está amenazando ya con comenzar
a desplegar sus primeros rayos, apenas acabo de girar la llave de la puerta de
vuelta de uno de los estrenos de esta semana que acaban de llegar a nuestras
carteleras. Sentís curiosidad, ¿eh, bestias pardas?...pues se trata de “El
Regalo” (“The Gift”, estrenada en USA el 7 de Agosto de 2015), película
escrita, coproducida y dirigida por Joel Edgerton quien, por si fuera poco, se
reserva el papel mas agradecido de la terna protagonista y además guarda en el
reparto otro papelito para su hermano Nash Edgerton, que también le ayuda como
coordinador de acrobacias y en tareas de dirección para las escenas que Joel
aparece actuando. Vamos, un “yo me lo guiso y yo me lo como” en toda regla para
su debut como director de largometrajes (no como guionista, dado que sí tiene
producidas un par de películas escritas por él), de alguien del que no me
avergüenza reconocer que no he seguido demasiado hasta ahora. Lo que sí he
podido averiguar es que, a pesar de ser bastante famosete en el mundillo de las
series de TV, también puede resultarnos familiar por haber aparecido en varias
películas de Star Wars (episodios II y III), en “El Gran Gatsby”, y
recientemente en “Exodus: Dioses y Reyes” haciendo de Ramsés II. Sinceramente,
quitando este ultimo trabajo, no me sonaba de nada. No sé si por culpa suya o
mía.
En cuanto a la película que nos ocupa, lo
primero que tenemos que dejar claro es lo siguiente: se está publicitando como
un film de suspense psicológico, comparándola con títulos como “Atracción
fatal”, “Mujer blanca soltera busca”, “La mano que mece la cuna”, etc. Incluso
he llegado a oír el nombre de Alfred Hitchcok entre sus referentes (malditos
sean por ello y sean castigados con jabón Lagarto en sus indignas bocas sólo
por mentarlo). Parte de culpa de esta curiosa interpretación puede tener el que
fuera presentada en festivales como el de Sitges (en el que el bueno de Joel se
llevó el premio al mejor actor), o en el Fangoria Chainsaw Awards, premios con
nombre molón donde los haya. Aunque algo de esto hay, y por momentos parece que
por ahí van los tiros, esta película no es eso. Para nada.
Sin contar demasiado para no destripar, la
historia se inicia con el traslado de un matrimonio de Chicago a una zona
pudiente de Los Ángeles, después de que él haya conseguido un nuevo trabajo con
muchas posibilidades. Allí, casualmente, se encuentran con un antiguo compañero
del instituto del marido, que comienza a obsequiarlos con diversos regalos, interfiriendo
cada vez más en su vida diaria, de una manera que empieza a resultar incomoda
para ellos. Paulatinamente, iremos descubriendo que los tres personajes esconden
muchas mas zonas sombrías de lo que aparentan.
Aunque el planteamiento inicial es de película
de Antena 3, la realidad es que tanto el ritmo, el tono oscuro, la puesta en
escena y, sobre todo, el no brillante aunque sí correcto trabajo de los actores
(además de Edgerton en el papel del “regalador”, un recuperado para la causa
Jason Bateman como el ambicioso marido y una siempre cumplidora aunque todavía
nunca deslumbrante Rebeca Hall como la sufrida esposa completan el trío
protagonista), elevan el nivel de la producción, que coquetea durante gran parte
del metraje inicial con la idea del suspense, el susto y la amenaza de nuestra
intimidad por gente extraña y ajena. Pero hay algo raro en su desarrollo. Y, de
repente, te descubres empatizando más con el supuesto acosador que con la
mayoría del resto de personajes. Y entiendes que la peli no va de eso, y que te
han vendido una olla a presión en el Teletienda cuando pensabas que comprabas
una Termomix barata. Y las dos funcionan para cocinar, pero no es lo mismo.
Porque, agarraos, esta película trata en
realidad sobre las relaciones humanas, sobre como nos comportamos con las
personas que tenemos alrededor (de las mas cercanas a las que, aparentemente,
están mas lejanas), y sobre todo, nos habla sobre hasta que punto influyen
nuestras actuaciones sobre la vida de los demás, de formas que no somos capaces
siquiera de sospechar. Habla de la oscuridad que todos tratamos de ocultar y de
cómo el pasado se cura con el tiempo (esta idea se subraya con rotulador gordo
en varias fases de la película), pero en realidad nunca se cierra del todo. Y
te puede volver a saltar a la cara en cualquier momento.
También es cierto que nunca llega hasta las últimas
consecuencias con estas ideas, y que se echa de menos un poco mas de valentía
en los actos que sugiere y que inmediatamente suaviza, como si tuviera miedo de
desagradar a la audiencia. Especialmente en ese desenlace, claramente inspirado
en la “Trilogía de la Venganza” de Chan-Wook Park. Pero donde el coreano no
duda en provocar intencionadamente una reacción visceral y lanzar un puñetazo
en la boca del estomago del espectador sin miramientos, Edgerton nos deja con
un sensación de: “Ptss.., bueno, vale…, pero…”
Me encantaría continuar charlando aun más tiempo con vosotros pero, lamentablemente,
ya están apareciendo las primeras luces de la mañana…Así que se despide hasta
la semana que viene vuestro admirador, amigo, esclavo y siervo





No hay comentarios:
Publicar un comentario